La más reciente cumbre del Grupo de los Veinte (G20), celebrada en Sudáfrica, ha revelado una fractura significativa en la diplomacia internacional respecto al conflicto en Ucrania. Los líderes de las principales economías del mundo adoptaron una declaración conjunta que, de manera contundente, condena el uso de la fuerza militar para modificar las fronteras y anexionar territorios de otros países.
La aprobación de esta declaración es un mensaje de peso, pero lo más notorio fue la ausencia de apoyo explícito de Estados Unidos. Esta postura se debe a la controversia generada por el plan de paz impulsado por la Casa Blanca, el cual choca frontalmente con el principio de integridad territorial que el resto del G20 busca defender.
El Choque con el Plan de Paz de Trump
El conflicto de la declaración del G20 anexionar territorios Ucrania radica en los detalles filtrados del plan de paz que la administración de Donald Trump ha puesto sobre la mesa para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania. El planteamiento, que supuestamente cuenta con el respaldo de Rusia, establece una serie de concesiones territoriales a Moscú.
El borrador del plan, que consta de 28 puntos y ha sido diseñado para ser un acuerdo integral de no agresión, incluye una cláusula explosiva: el reconocimiento de facto de que Crimea, Lugansk y Donetsk serán considerados rusos, incluso por Estados Unidos. Esto representa una violación directa al derecho internacional que prohíbe la anexión por la fuerza y a la postura histórica de Occidente de no validar la invasión.
Si bien el plan contempla garantías de seguridad para Ucrania y su elegibilidad para un futuro ingreso a la Unión Europea, la exigencia de ceder el control de las regiones ocupadas a Rusia a cambio de un alto el fuego ha sido calificada por muchos funcionarios europeos como una “capitulación”.
El Aislamiento de la Postura Estadounidense
La declaración del G20 anexionar territorios Ucrania subraya la incomodidad de los aliados occidentales y los países no alineados ante la propuesta de Trump. La Unión Europea (UE) ha rechazado sistemáticamente las condiciones que implican cesiones territoriales o restricciones militares para Kiev, argumentando que “la paz no puede ser una capitulación”.
La jefa de la diplomacia europea advirtió que cualquier plan de paz debe ser discutido “con Ucrania y para Ucrania”. La desaprobación en el seno del G20 muestra el aislamiento de la postura de la Casa Blanca, que está presionando al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, a aceptar las condiciones antes de una fecha límite, bajo la amenaza de perder el apoyo militar y financiero clave de Estados Unidos.
El plan de paz de Trump, al proponer el regreso de Rusia al G8 y el levantamiento de las sanciones globales a cambio de las concesiones territoriales, se percibe como un acuerdo que favorece históricamente las demandas de Moscú. El consenso del G20, por lo tanto, es un acto de resistencia diplomática que reitera el principio de soberanía y rechaza cualquier intento de normalizar la anexión territorial como moneda de cambio para la paz.
La decisión final recae ahora sobre Zelenski, quien debe decidir si acepta un plan que, aunque detendría el conflicto, consagraría la pérdida de una parte del territorio ucraniano, contraviniendo el espíritu de la declaración del G20.