El Día de Acción de Gracias (Thanksgiving), celebrado este jueves 27 de noviembre de 2025, se vive con profunda tristeza en miles de hogares de estatus mixto en Estados Unidos. Mientras la tradición convoca a la reunión familiar en torno al pavo, muchas mesas lucen incompletas, un doloroso recordatorio del impacto de las políticas migratorias de la administración federal.
El ambiente festivo que invade ciudades como Houston, Chicago y Los Ángeles, se contrasta con el miedo y la ansiedad en los barrios latinos. La angustia de las Thanksgiving sillas vacías migrantes se debe a las recientes operaciones migratorias y la presión ejercida por el gobierno federal para aumentar las detenciones y deportaciones, un panorama que se ha intensificado desde el inicio del segundo mandato del Presidente Trump.
La Separación Familiar como Realidad
La ironía del Día de Acción de Gracias, una fiesta que celebra la hermandad y la gratitud histórica, se acentúa para las familias migrantes. Cientos de miles de niños, muchos de ellos ciudadanos estadounidenses, viven con el temor constante de que sus padres o parientes indocumentados sean detenidos en redadas.
Activistas y organizaciones humanitarias han señalado que el miedo ha llevado a muchas familias a la autoexclusión, optando por mantener las ventanas cerradas y evitar las reuniones públicas o incluso las compras esenciales para la cena. El temor a ser confundido con un indocumentado o a ser víctima de una redada de ICE domina la vida diaria, y esta ansiedad alcanza su punto máximo durante los días festivos.
La realidad es que, a pesar de que la ley protege a los ciudadanos estadounidenses, las políticas migratorias han afectado directamente a millones de personas. Se estima que más de 4.4 millones de ciudadanos estadounidenses menores de edad viven con al menos un padre indocumentado, lo que convierte la posible separación familiar en una amenaza latente que opaca la festividad.
Operaciones Migratorias y Consecuencias
El aroma de Thanksgiving se mezcla con la angustia ante el aumento de la aplicación de la ley de inmigración y la detención de personas. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha aumentado su meta de deportaciones, y las políticas migratorias han afectado programas humanitarios esenciales como el Estatus de Protección Temporal (TPS), cuya eliminación ha forzado el retorno de ciudadanos a sus países de origen.
La tristeza se percibe en comunidades donde las redadas han mermado la asistencia a las tiendas para comprar el tradicional pavo. La angustia no es solo emocional; es económica, pues la deportación o detención de un miembro de la familia afecta el ingreso del hogar y el sustento de los parientes que dependen de las remesas enviadas a países de origen.
La tradición histórica de la gratitud se transforma en un clamor por la justicia y por la seguridad de la unidad familiar, con un mensaje claro: el Día de Acción de Gracias solo podrá vivirse plenamente cuando todas las sillas en la mesa estén ocupadas.