Cada 28 de noviembre, México se une a la conmemoración del Día Nacional Personas Sordas, una jornada dedicada a honrar la identidad, la cultura y la diversidad de una de las comunidades lingüísticas más importantes del país. Más allá de ser una simple efeméride, este día funge como un poderoso recordatorio de los avances logrados en materia de derechos y, crucialmente, de los enormes desafíos pendientes en el camino hacia la plena inclusión y accesibilidad para las personas con discapacidad auditiva. El reconocimiento de la Lengua de Señas Mexicana (LSM) como lengua nacional es la piedra angular de esta celebración.
El origen de la conmemoración se remonta al reconocimiento oficial de la Día Nacional Personas Sordas como fecha importante para visibilizar a esta comunidad. El eje de esta identidad es la Lengua de Señas Mexicana, la LSM, que no es un simple conjunto de gestos, sino una lengua completa y compleja con su propia gramática, sintaxis y semántica. La LSM es el vehículo primario de comunicación para miles de mexicanos y es esencial para su desarrollo cognitivo, emocional y social. Las luchas de la comunidad se han centrado en lograr que la LSM sea reconocida y utilizada en todos los ámbitos, desde la educación hasta los servicios públicos.
Uno de los mayores obstáculos que enfrenta la comunidad sorda en México es la falta de accesibilidad e inclusión en el sistema educativo. Históricamente, muchos han sido obligados a intentar integrarse en modelos educativos orales, lo que ha generado rezago y dificultades en la adquisición de conocimientos. El Día Nacional Personas Sordas sirve para exigir una educación bilingüe (LSM y español escrito) de calidad que reconozca y respete su lengua materna. La existencia de intérpretes calificados en aulas y la disponibilidad de material didáctico en LSM son derechos fundamentales que aún no se cumplen cabalmente en todo el territorio nacional.
La discriminación laboral es otro de los grandes retos. A pesar de su talento y capacidad, muchas personas de la comunidad sorda enfrentan barreras de comunicación insuperables en el acceso a empleos formales. El prejuicio y el desconocimiento de las empresas sobre cómo implementar ajustes razonables para la comunicación son factores que limitan sus oportunidades. El Día Nacional Personas Sordas promueve la idea de que la inclusión no es solo una cuestión de responsabilidad social, sino una ventaja económica, pues la comunidad aporta valiosos talentos y perspectivas al mercado laboral.
A nivel social, la visibilidad de la LSM en los medios de comunicación y en la atención médica es vital. La presencia de intérpretes de LSM en noticieros, conferencias de prensa y hospitales es esencial para garantizar que la comunidad sorda esté informada y pueda recibir atención adecuada en situaciones de emergencia. La lucha de la Día Nacional Personas Sordas se centra en la accesibilidad total, incluyendo la señalética pública, los trámites gubernamentales y el acceso a la justicia, donde la falta de intérpretes judiciales puede resultar en graves violaciones a los derechos humanos.
La conmemoración del 28 de noviembre no solo es un llamado a la acción gubernamental, sino también a la sociedad en general. La conciencia sobre la existencia de la LSM y el respeto hacia las personas sordas son pasos sencillos pero fundamentales para la construcción de una sociedad más justa e inclusiva. La fecha es un momento para reflexionar sobre la riqueza que aporta la diversidad lingüística y cómo la sordera debe ser vista no como una limitación, sino como una diferencia cultural que enriquece a la nación. La participación de la Día Nacional Personas Sordas en foros públicos y manifestaciones es crucial para mantener estos temas en la agenda nacional y asegurar que sus derechos sean plenamente ejercidos.