La 13ª Feria Nacional de la Agrobiodiversidad, celebrada en Unión Zapata, Oaxaca, marcó un hito significativo al convertirse por primera vez en un evento de alcance nacional. Este encuentro trascendental reunió a una vasta comunidad de más de 3000 productores y productoras, quienes son los guardianes de las semillas nativas, junto con representantes de 25 estados de la República Mexicana y delegaciones internacionales de Guatemala y Belice. La elección de Unión Zapata como sede no fue casualidad; este ejido es reconocido como la cuna de la domesticación del maíz, la calabaza, el frijol y el chile, elementos fundamentales de la milpa y patrimonio de la humanidad.
El evento fue inaugurado con la presencia de destacadas personalidades, incluyendo al Ingeniero Salomón Jara Cruz, gobernador del estado de Oaxaca; la Dra. Alicia Vázquez Nacarbarra, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT); el Dr. Pedro Álvarez y Casa Longoria, comisionado nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP); el Ingeniero Víctor López Leiva, secretario de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural de Oaxaca (Sefader); la Ingeniera Columba López Gutiérrez, subsecretaria de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural de la Secretaría de Bienestar; el Ingeniero Víctor Suárez Carrera, procurador agrario; y la Maestra María Luisa Albores González, directora general de Alimentación para el Bienestar. Todos ellos convergieron para celebrar la riqueza biocultural de Oaxaca y el papel crucial de sus comunidades en la preservación de la agrobiodiversidad.
Oaxaca se erige como un pilar fundamental en la conservación de la diversidad genética agrícola. De las 59 razas de maíces nativos que existen en México, 35 tienen su origen y se cultivan en Oaxaca, lo que representa más del 50% de la diversidad agrícola del país. Esta cifra subraya la importancia de la región como uno de los centros de biodiversidad agrícola más relevantes a nivel mundial. Las cuevas de Guilana Gitz, ubicadas a solo 3 kilómetros de Unión Zapata, son testimonio de esta historia milenaria, donde se encontraron vestigios de teocintle, el ancestro del maíz, que datan de hace 10,000 años.
Un tema recurrente y de gran relevancia durante la feria fue la defensa de la propiedad social de la tierra. Se destacó que el 80% del territorio oaxaqueño es propiedad comunal, abarcando 1618 comunidades agrarias. Esta estructura de propiedad, basada en ejidos y comunidades agrarias, fue presentada como el fundamento para la preservación y el manejo de la biodiversidad en Oaxaca y en todo México. Se argumentó que sin los ejidos y comunidades agrarias, no habría conservación de la biodiversidad ni soberanía alimentaria, y que son estas comunidades las que sostienen la herencia agrícola más grande del continente.
En el marco de la feria, se anunció el programa nacional “El maíz es la raíz”, una iniciativa que comenzará en 2026 en siete estados de la República, siendo Oaxaca uno de ellos. Este programa tiene como objetivo principal la producción de maíces nativos, la preservación de la cultura y la historia asociadas a estos granos, y el fortalecimiento de la alimentación sana. La subsecretaria de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural, Ingeniera Columba López Gutiérrez, mencionó que se trabajará en la creación de bancos de semillas unificados y se apoyará al gobierno del estado para aumentar el rendimiento y la conservación de las semillas de las 35 razas de maíz presentes en Oaxaca.
La feria también sirvió como plataforma para reconocer la labor de los ecoguardas 2025 de la CONANP, premiando a individuos y organizaciones en categorías como Combate a Incendios Forestales, Monitoreo Biológico, Sensibilización Ambiental, Trayectoria y Turismo. Además, se celebró el 25 aniversario de la CONANP, destacando su compromiso con la articulación de la conservación y el manejo de las áreas naturales protegidas con la vida de sus habitantes.
El evento fue un espacio de intercambio de saberes sobre la conservación de semillas, el fortalecimiento de prácticas tradicionales y la promoción de la cocina de los pueblos originarios. Se enfatizó la importancia de la milpa, un sistema agrícola que ha alimentado al continente por más de 7000 años, y se hizo un llamado a unir esfuerzos para asegurar el abasto alimentario y reflexionar sobre los desafíos del cambio climático. La feria, que en sus inicios fue un evento local, ha crecido hasta convertirse en un referente nacional e incluso internacional, con la participación de países hermanos. Este crecimiento refleja el compromiso colectivo con la protección de la agrobiodiversidad y la construcción de un futuro más justo y sostenible.