Milei Designa a un Militar en Activo como Ministro de Defensa tras 42 Años de Democracia

El presidente de Argentina, Javier Milei, anunció la designación del Teniente General Carlos Alberto Presti como nuevo ministro de Defensa, un cargo que asumirá el 10 de diciembre. Esta decisión rompe con la tradición civilista que se mantuvo ininterrumpida durante 42 años desde el regreso a la democracia, y es vista por el Gobierno como el inicio de una nueva etapa para la despolitización y profesionalización de las Fuerzas Armadas.
Foto: Redes Sociales
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El panorama político y castrense en Argentina ha sido sacudido por una decisión presidencial que no tiene precedentes desde el retorno a la democracia en 1983. El Presidente Javier Milei anunció este sábado la designación del Teniente General Carlos Alberto Presti como el próximo ministro de Defensa, quien asumirá formalmente el cargo el 10 de diciembre de 2025.

Presti, un militar en servicio activo y actual Jefe del Estado Mayor General del Ejército, reemplazará al civil Luis Petri, quien dejará la cartera para asumir como diputado nacional. La llegada de un Teniente General al frente del Ministerio de Defensa es un hito simbólico que busca redefinir la relación entre el poder civil y el militar en Argentina.

Carlos Presti: Un Perfil de Carrera

El Teniente General Carlos Alberto Presti (59 años) es un militar con una larga trayectoria. Egresó del Colegio Militar de la Nación en 1987 y ha ocupado puestos clave en el Ejército Argentino, culminando su carrera como Jefe del Estado Mayor General del Ejército desde enero de 2024. Su formación es la de un oficial de carrera, licenciado en Estrategia y Organización, con un perfil que el Gobierno califica de “profesional” y “leal a la patria”.

El nombramiento de Milei designa militar Presti Defensa provocó el pase a retiro de al menos 22 generales en actividad, ya que la línea de mando militar argentina exige que los oficiales de mayor antigüedad se retiren cuando se nombra a un nuevo jefe con menor antigüedad de promoción.

El Discurso de la “Demonización” y la Ruptura Histórica

El anuncio de la designación del Teniente General Presti fue acompañado por un comunicado oficial de la Oficina del Presidente, en el que se subraya la intención del Gobierno de “dar por finalizada la demonización de oficiales, suboficiales y soldados”. Este discurso es clave para la administración Milei, que ha buscado restaurar el prestigio de las Fuerzas Armadas, cuestionado históricamente por su papel en la dictadura cívico-militar que finalizó en 1983.

El nombramiento rompe el consenso democrático de que el Ministerio de Defensa debe ser ocupado por un civil. Esta tradición se instauró precisamente para asegurar la subordinación total del poder militar al poder civil, un pilar fundamental de la democracia moderna en Argentina tras el traumático período del Proceso de Reorganización Nacional.

Al nombrar a un militar en activo, Milei busca, según su discurso, profundizar la “profesionalización, modernización y despolitización” del ámbito castrense. Sin embargo, para la oposición y algunos defensores de los derechos humanos, esta acción representa un riesgo de re-militarización de la esfera política y un borrado simbólico del esfuerzo de 42 años por mantener la defensa nacional bajo control civil.

Implicaciones Políticas y el Reto de la Transición

La designación de Milei designa militar Presti Defensa se enmarca en una reestructuración más amplia del Gabinete, ya que Presti reemplazará a Luis Petri (quien se va al Congreso) y Alejandra Monteoliva asumirá la cartera de Seguridad Nacional.

La nueva política de Milei hacia las Fuerzas Armadas busca que estas asuman un rol más protagónico en áreas como el control de fronteras y la seguridad interna, lo que ha generado críticas por la posible expansión de roles que tradicionalmente corresponden a las fuerzas policiales. Presti deberá gestionar esta nueva visión, manteniendo la disciplina en un contexto donde el gobierno ha expresado un fuerte apoyo a la labor militar.

El 10 de diciembre, cuando Presti asuma, la política argentina entrará en un nuevo territorio, poniendo a prueba si la “tradición” de incluir militares en el más alto cargo de Defensa es compatible con la plena vigencia y el fortalecimiento de la democracia.

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