El 19 de noviembre se conmemora en México el Día Nacional contra el Abuso Sexual Infantil, una fecha establecida por decreto federal en 2016 con el objetivo primordial de generar una cultura de prevención, sensibilización y denuncia en torno a esta grave violación que socava el desarrollo integral de la niñez. La jornada de concientización busca exponer cifras que, en la mayoría de los casos, representan solo la punta del iceberg de una realidad que permanece oculta debido al miedo, la vergüenza o la impunidad.
La necesidad de esta conmemoración se basa en una realidad estadística alarmante a nivel nacional. Estimaciones de organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalan que, cada año, al menos 5.4 millones de menores en México son víctimas de abuso sexual. Uno de los datos más escalofriantes de este panorama es que, aproximadamente en el 60% de esos casos, el agresor es un individuo cercano a la familia o al círculo de confianza de la víctima, rompiendo el paradigma de que el peligro reside solo en los extraños.
La Magnitud del Abuso Sexual Infantil en México
A nivel nacional, las cifras oficiales del INEGI reafirman la urgencia del problema. El delito de abuso sexual se mantiene consistentemente entre los cinco delitos más frecuentes que motivan la apertura de carpetas de investigación en materia de justicia penal para adolescentes. En los reportes más recientes (2023), el 9.0% de los delitos imputados a adolescentes se relacionó con este grave crimen.
Las mujeres son las más afectadas por esta crisis silenciosa. Estudios de 2021 indican que más del 40% de las mujeres de 15 años y más manifestaron haber vivido alguna situación de violencia sexual en su infancia. Este delito ha sido uno de los que ha registrado el mayor aumento en prevalencia en años recientes, lo que obliga a las autoridades a redoblar los esfuerzos de investigación, protección y, fundamentalmente, de prevención en los ámbitos familiar y educativo.
Contexto Internacional: Una Problemática Global
El Día Nacional contra el Abuso Sexual Infantil en México se inscribe en un contexto global donde el problema es igualmente devastador. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica el abuso sexual como un problema de salud pública mundial, con millones de niños afectados anualmente.
A nivel internacional, los patrones se replican: la mayoría de los abusadores son personas conocidas por la víctima. Este consenso global subraya la necesidad de reforzar las leyes que protegen a la infancia, capacitar a los sistemas educativos y de salud para detectar señales de riesgo, y asegurar que la justicia actúe con celeridad. El intercambio de información y la homologación de protocolos entre naciones se han vuelto esenciales para perseguir a los delincuentes que aprovechan la falta de coordinación internacional.
La Cultura de la Prevención y la Denuncia
El llamado central del 19 de noviembre es a transformar la cultura del silencio en una cultura de la prevención y la denuncia. Los expertos en protección a la infancia y organismos como el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) enfatizan que la clave para combatir el abuso es la educación.
Las autoridades y la sociedad civil deben estar atentas a indicadores de riesgo en los menores, tales como cambios repentinos en los hábitos alimentarios, temor o nerviosismo ante la presencia de un adulto en concreto, o tendencia a aislarse. El Estado mexicano, a través de sus distintas instancias federales y estatales, debe asegurar que existan líneas de emergencia y mecanismos anónimos que garanticen la atención integral a la víctima y la investigación penal de los delitos.
La protección de la niñez y el aseguramiento de una vida libre de violencia es una responsabilidad ineludible de todo el Estado y la sociedad, y el 19 de noviembre sirve como un recordatorio anual de esta obligación pendiente.