Durante una misa celebrada en Estambul, el Papa León XIV emitió una severa advertencia global sobre uno de los flagelos contemporáneos: el uso indebido de la fe y la religión para justificar conflictos bélicos y actos de violencia. El pontífice instó a las comunidades de todas las confesiones a trabajar activamente para desmantelar prejuicios históricos y culturales que alimentan la división.