El Senado de la República aprobó por unanimidad una nueva Ley General contra la extorsión que promete ser un punto de inflexión en la seguridad nacional. La norma no solo establece penas más severas para los delincuentes, sino que también implementa un cerco tecnológico absoluto a las llamadas que se originan desde los centros penitenciarios, cerrando una laguna de impunidad que ha afectado a miles de mexicanos.