El empresario Elon Musk ha vuelto a generar revuelo global con una de sus declaraciones más ambiciosas: la Inteligencia Artificial (IA) y la robótica avanzada, encarnada en el robot humanoide Optimus de Tesla, tienen el potencial de erradicar la pobreza en el mundo. Esta visión utópica choca con las advertencias de economistas y especialistas en ética, quienes señalan la necesidad de una estrategia de distribución de la riqueza paralela a la automatización.