Una maniobra diplomática atÃpica ha puesto en el centro de la atención global la relación entre Estados Unidos y China. El presidente chino, Xi Jinping, inició una llamada telefónica con el expresidente Donald Trump para abordar dos de los conflictos más sensibles en la arena internacional: la guerra en Ucrania y la tensa situación del Estrecho de Taiwán. Este gesto subraya la compleja dinámica de poder y la necesidad de Beijing de establecer canales de comunicación, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca.